
El corrido, género musical que puede englobarse bajo el amplio paraguas del ‘regional mexicano’, bien podría funcionar como termómetro social del país. Su origen, en el siglo XIX, tiene influencias europeas como la polka o el acordeón, y está relacionado con los cantos populares, primero en el contexto de la lucha por la Independencia y posteriormente de la Revolución. “El corrido también cumplió la función de un medio de divulgación y comunicación de ciertas facciones y como un reproductor del sistema de valores y códigos de la época y afines a determinados grupos, principalmente vinculados a la cultura popular”
El término tumbado también tiene que ver con una lentitud y una levedad que en lo rítmico y estilístico se puede asociar al trap”, prosigue O’Raspi. “Siento que el éxito que ahora está teniendo este tipo de música se saltó una generación: es gente muy joven retomando música de sus abuelos con subgéneros como el sierreño o reivindicando a figuras como Chalino Sánchez o Miguel y Miguel, pero con una estética de Los Ángeles; en realidad hay un vínculo generacional”. El futuro del corrido, opina O’Raspi, está en la fusión, no solo con la música urbana sino con otros estilos como el techno.
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